Escritura22 de septiembre de 20266 min lectura

Nombres de fantasía: cómo elegir el que no suene a tópico

Nombres de fantasía: cómo elegir el que no suene a tópico

Hay una prueba que hago en el taller y que nunca falla. Pido a la clase que escriba el nombre del protagonista de su novela de fantasía en un papel. Luego los leo en alto, todos seguidos. Y siempre, sin excepción, tres o cuatro suenan igual.

No es mala suerte. Es que los nombres de fantasía se eligen casi siempre del mismo pozo, y ese pozo lo llenaron tres autores hace cincuenta años. Este artículo enseña a elegir nombres.

Por qué tu nombre suena a tópico

Los nombres que suenan gastados comparten tres pecados. Compara el tuyo contra un personaje que provoca evocaciones o recuerdos que no te convienen.

Pecado uno: el préstamo evidente

Kaelen, Aria, Ravenna, Zephyr, Lyra. No están mal construidos. Están agotados. Han pasado por tantas novelas, series y partidas de rol que llegan al lector con equipaje ajeno: antes de que tu personaje empiece a actuar ya se parece a otro. La prueba es cruel y rápida: escribe el nombre en un buscador. Si la primera página son personajes de otras ficciones, tienes un problema.

Pecado dos: el adorno sin función

La x, la z, la y en sitios raros, el apóstrofe, la doble consonante. Xyl'zaeth. Son nombres que gritan «soy fantasía»- El adorno debería tener un significado. Por ejemplo, marcar un linaje, una región, una casta. Si es decoración pura, es ruido.

Pecado tres: el nombre sin conflicto

Este es el importante y el que casi nadie mira. Un buen nombre contiene tensión. Si tu personaje se llama «la que trae la paz» y su arco consiste en desatar una guerra, el nombre trabaja para ti en cada página. Si se llama «el valiente» y es valiente, el nombre no hace nada: es una etiqueta.

Lo desarrollo con ejemplos concretos en este artículo sobre nombres que desatan tramas.

El criterio de las tres preguntas

Cuando tengo varios candidatos sobre la mesa, los paso por tres preguntas. El que sobrevive a las tres es el bueno.

¿Se puede decir en alto sin tropezar?

Léelo tres veces seguidas, rápido. Si la lengua se traba, el lector lo saltará y tu personaje se volverá invisible.

¿Se distingue de los demás nombres del libro?

Escribe el reparto entero en columna. Mira las iniciales, el número de sílabas y la terminación. Si dos personajes empiezan por la misma letra y tienen las mismas sílabas, vas a confundir al lector durante cuatrocientas páginas.

¿Dice algo que el personaje va a contradecir?

La pregunta que separa un nombre correcto de un nombre bueno. Busca la fricción entre lo que el nombre promete y lo que el personaje hace.

Cuatro maneras de encontrar nombres que nadie usa

1. La deformación de palabras reales

Coge una palabra castellana con significado útil y desgástala como haría el tiempo. «Ceniza» se convierte en Cenhira, Zenira, Cendral. «Umbral» da Umbrai, Umbreth. Suenan inventadas y llevan dentro un sentido que tú conoces.

2. Los idiomas que nadie saquea

Todo el mundo va al nórdico y al gaélico. Prueba el vasco, el finés, el húngaro, el quechua, el suajili. Sonoridades que el lector hispanohablante percibe como exóticas sin tenerlas asociadas a ninguna saga. No copies palabras enteras: toma la fonética y construye.

3. El callejero antiguo

Los censos y padrones de hace cuatro siglos están llenos de nombres que dejaron de usarse: Berenguela, Endura, Gontrodo, Sancha, Vermudo. Son reales, suenan a otro mundo y están libres.

4. La regla fonética propia

Decide dos o tres reglas para la cultura de tu personaje y respétalas en todos sus nombres. Por ejemplo: sin la letra s, terminaciones en vocal, dos sílabas como máximo. Esa restricción te obliga a inventar y, de paso, hace que la cultura suene coherente. Es el mismo principio que aplico a los nombres de elfos.

El error de poner el nombre al final

Mucha gente escribe el primer borrador con un nombre provisional y se dice que ya lo cambiará. Casi nunca funciona.

El nombre condiciona cómo escribes al personaje. Un Tomás y un Thalindor no hablan igual, no se mueven igual y no ocupan el mismo espacio en una frase. Si escribes trescientas páginas con un nombre provisional, cuando lo cambies descubrirás que la voz no encaja con el nombre nuevo.

Elige antes. Y si de verdad no lo tienes, escribe con un nombre que al menos tenga el ritmo del definitivo: mismas sílabas, misma terminación.

Cuándo usar un generador y cuándo no

Los generadores sirven para romper el bloqueo. Cuando llevas veinte minutos mirando el cursor, ver cincuenta nombres seguidos te desatasca, aunque no elijas ninguno. Lo que no debes hacer es coger el primero que te guste y seguir, porque entonces vuelves al pozo del que hablábamos al principio.

Mi manera de usarlos: generar treinta, quedarme con tres que me suenen bien, y luego deformar esos tres hasta que dejen de parecerse a lo que salió. El generador aporta la materia prima, no la decisión. Tienes las opciones y cómo aprovecharlas en la guía de generadores de nombres de fantasía.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos nombres necesito para una novela de fantasía?

Entre ocho y doce con nombre propio. Si te hacen falta treinta, el problema suele estar en la estructura: demasiadas líneas abiertas para las páginas que tienes.

¿Puedo usar nombres reales en fantasía?

Puedes y a veces conviene. Un nombre corriente en un mundo extraño ancla al lector y crea contraste. El riesgo es el anacronismo: un Kevin en una corte medieval te saca de la escena.

¿Los nombres de fantasía tienen que ser difíciles?

Al contrario. Los nombres memorables de la fantasía son casi todos cortos y fáciles de decir. La dificultad no da profundidad, solo estorba.

¿Cómo evito que mis personajes se confundan entre sí?

Inicial distinta para cada uno, número de sílabas variado y terminaciones diferentes. Revísalo con el reparto en columna antes de escribir el segundo capítulo: el procedimiento completo está en nombres para personajes, el método para que cada uno suene distinto.

Lo último, que es lo que cuenta

Un nombre perfecto no salva a un personaje que no quiere nada. He leído manuscritos con onomástica impecable y protagonistas de cartón, y manuscritos con nombres corrientes y personajes que no se olvidan.

Dedica veinte minutos al nombre y las siguientes tres horas a saber qué teme tu personaje y qué haría por conseguir lo que quiere. Si quieres que esa ficha no se te quede en una libreta, en Bookit Novel puedes montar las fichas de tus personajes y que el agente las mantenga vivas según avanzas.

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